Secretaría de Transparencia

Columnas de Opinión

03/04/2018 14:00

Por: Gabriel Cifuentes, secretario de Transparencia de la Presidencia

Innovar para solucionar

3 de abril de 2018

Unos padres de familia dedican 5 minutos semanales a corroborar si los alimentos que el colegio dice haber dado a sus hijos fueron los que, efectivamente, recibieron. El ejercicio de control lo hacen a través de un correo electrónico y los datos recogidos irán dejando un registro sobre si la institución educativa cumple o no con su obligación.

Esta misma práctica, replicada a nivel nacional, permitiría detectar en dónde están las fallas del Programa de Alimentación Escolar (PAE), de las que hemos sido testigos en los medios de comunicación. ¿Y por qué? Sencillo, porque pondría en manos de los padres de familia el control sobre la comida de sus hijos y eso implicaría, por supuesto, hacer veeduría a la eficacia del esquema. ¿A quiénes más, sino a los papás y las mamás, les va a importar que sus hijos sean alimentados de manera adecuada?

Esta idea, planteada por dos ingenieros de sistemas, fue la ganadora del primer lugar en la hackatón “AlimenData” y resulta ser un ejemplo de lo que se conoce como “blockchain” o cadena de bloques. Se trata de una nueva tecnología que garantiza transparencia en las transacciones, cumpliendo tres criterios: descentralización del control de la gestión, supervisión a cargo de las personas involucradas en el proceso y trazabilidad.

En la propuesta mencionada del PAE, lo que sucedería entonces es que se involucrarían a los padres de familia en el control del esquema, lo cual no sucede hoy en día, pero además se empezaría a generar un registro de datos que permitiría identificar, por ejemplo, cuáles son los operadores que más fallan y, sobre todo, por qué lo hacen.

En los medios de comunicación hemos sido testigos de irregularidades en el programa que van desde sobrecostos en el precio de los alimentos hasta la mala calidad o inexistencia de los mismos. Por eso reconozco, de antemano, que la idea de estos dos colombianos comprometidos no soluciona todos los aspectos problemáticos del PAE, pero sí algunos y además nos demuestra cómo las nuevas tecnologías pueden ponerse al servicio de la lucha contra la corrupción.

Sumándoles innovación y creatividad, dinámicas como internet de las cosas, inteligencia artificial o gobierno electrónico nos permiten concebir nuevas soluciones para enfrentar al principal enemigo de los colombianos: la corrupción. Así lo ha entendido el mundo y así lo está empezando a comprender Colombia, en donde hemos puesto en marcha plataformas web y sistemas de información que le permiten a los ciudadanos, por ejemplo, hacer seguimiento al presupuesto de la nación, como en el Portal de Transparencia Económica, o hacerle preguntas al Gobierno y obtener respuestas, como en Urna de Cristal.

De hecho, hace unas semanas el Foro Económico Mundial presentó “Tech for Integrity” (T4I), un espacio virtual en el que los sectores público, privado y civil podrán conocer e inspirarse con 96 casos a nivel mundial en los que la tecnología ha acelerado el impacto de los esfuerzos anticorrupción.

Se trata entonces de construir soluciones innovadoras a problemáticas multidimensionales, poniendo a la tecnología como eje transversal. Se trata de construir entre todos, participando e involucrándonos. No hay una única respuesta para acabar con la corrupción, pero sí hay millones de colombianos para llegar a todas las que necesitamos. Hacia allá debemos caminar como país, pero no hay manera de hacerlo si todos no damos el primer paso.